La diabetes mellitus tipo 2 afecta al 27% de los adultos mayores en Chile, siendo la segunda enfermedad crónica más frecuente en este grupo de edad. Pero la diabetes en personas mayores de 65 años no es igual a la diabetes en adultos jóvenes — tiene particularidades importantes que afectan el diagnóstico, los objetivos de tratamiento y las complicaciones a vigilar.
¿Por qué la diabetes es más frecuente en adultos mayores?
Con la edad ocurren cambios metabólicos que aumentan el riesgo de diabetes tipo 2:
- Las células se vuelven menos sensibles a la insulina (resistencia insulínica)
- El páncreas produce menos insulina
- Disminuye la masa muscular (músculo es el principal tejido que usa glucosa)
- Aumenta la grasa abdominal
- Menor actividad física
Síntomas — diferentes en adultos mayores
Los síntomas clásicos de la diabetes (mucha sed, mucha orina, pérdida de peso) a menudo están ausentes o son menos llamativos en adultos mayores. En cambio, la diabetes puede manifestarse de formas atípicas:
- Confusión o deterioro cognitivo: la glucosa alta afecta directamente el cerebro
- Caídas frecuentes: la neuropatía diabética afecta el equilibrio
- Infecciones recurrentes: urinarias, de piel, hongos
- Heridas que no cicatrizan: especialmente en los pies
- Cansancio extremo sin causa aparente
- Depresión
Por eso la diabetes puede estar presente durante años sin diagnosticarse en personas mayores.
Objetivos de control diferentes para adultos mayores
Uno de los cambios más importantes en el manejo de la diabetes en personas mayores es que los objetivos de control son más flexibles que en adultos jóvenes. Esto puede sorprender a quienes conocen la enfermedad de antes.
En adultos mayores, el riesgo de hipoglucemia (azúcar muy baja) es especialmente peligroso — puede causar caídas, confusión, pérdida de consciencia e incluso daño cardíaco. Por eso, los médicos geriatras aceptan niveles de HbA1c de hasta 8% en personas mayores frágiles, en lugar del 7% recomendado para adultos jóvenes.
El objetivo no es el número perfecto — es la calidad de vida y la prevención de complicaciones graves.
Control en casa
Monitoreo de glucosa
La frecuencia y el horario del monitoreo dependen del tratamiento. Si se usa insulina, el control es más frecuente. En general:
- Glucosa en ayunas: el objetivo habitual es 80-130 mg/dL
- Glucosa 2 horas después de comer: menos de 180 mg/dL
- HbA1c (examen de 3 meses): el médico define el objetivo según la situación individual
Reconocer la hipoglucemia
La hipoglucemia (glucosa menor a 70 mg/dL) es una emergencia. Los síntomas incluyen temblor, sudoración fría, palpitaciones, hambre súbita, confusión y debilidad. En adultos mayores estos síntomas pueden ser menos claros o confundirse con otras cosas.
Siempre tener a mano: 3-4 pastillas de glucosa, medio vaso de jugo natural o 3 cucharaditas de azúcar. Si el familiar tiene hipoglucemia frecuente, hablar con el médico sobre ajustar el tratamiento.
Cuidado de los pies — prioritario
El pie diabético es una complicación grave que puede llevar a amputaciones. La prevención es simple pero requiere constancia:
- Revisión diaria de los pies — con espejo si no pueden verse bien
- Lavado con agua tibia (no caliente) y jabón suave
- Secado cuidadoso entre los dedos
- Hidratación del pie excepto entre los dedos
- Corte de uñas recto, nunca muy corto
- Nunca caminar descalzo, ni siquiera en casa
- Calzado de punta ancha, sin costuras internas
- Revisión del calzado antes de ponérselo (piedras, costuras)
Cualquier herida, ampolla, enrojecimiento o zona oscura en el pie: consultar al médico ese mismo día.
Alimentación
La dieta diabética en adultos mayores no es tan restrictiva como muchas personas creen. Los principios básicos:
- Horarios regulares de comida — no saltarse comidas
- Porciones moderadas de carbohidratos en cada comida (pan, arroz, papa, legumbres)
- Frutas sí, pero con moderación y de preferencia enteras (no jugo)
- Verduras abundantes
- Proteínas en cada comida para preservar la masa muscular
- Limitar azúcares simples: bebidas azucaradas, pasteles, dulces
Una consulta con nutricionista es muy valiosa — puede diseñar un plan adaptado a las preferencias y condición de cada persona.
Actividad física
El ejercicio es uno de los tratamientos más efectivos para la diabetes tipo 2 — baja la glucosa, mejora la sensibilidad a la insulina y protege el corazón. La caminata de 30 minutos diarios es suficiente para empezar. Si se usa insulina o sulfonilureas, medir la glucosa antes y después del ejercicio las primeras veces.
Complicaciones que vigilar
El control periódico con el médico debe incluir:
- HbA1c: cada 3-6 meses
- Presión arterial: en cada control
- Perfil lipídico: anual
- Función renal (creatinina, microalbuminuria): anual
- Fondo de ojo: anual
- Revisión de pies: en cada control médico
- Electrocardiograma: según indicación médica