La hipertensión arterial es la enfermedad crónica más frecuente en adultos mayores en Chile: afecta al 52,4% de las personas mayores de 60 años, según datos del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo 2025. Sin embargo, muchas personas la tienen sin saberlo — la hipertensión es silenciosa y puede dañar el corazón, el cerebro y los riñones durante años sin dar síntomas.
¿Qué es la hipertensión y por qué es más frecuente en adultos mayores?
La hipertensión ocurre cuando la fuerza de la sangre contra las paredes de las arterias es persistentemente alta. Con la edad, las arterias se vuelven más rígidas y menos elásticas, lo que hace que la presión aumente de forma natural. Esto explica por qué la hipertensión es tan frecuente en personas mayores.
Los valores de referencia son:
- Normal: menos de 120/80 mmHg
- Normal alta: 120-129/menos de 80 mmHg
- Hipertensión grado 1: 130-139/80-89 mmHg
- Hipertensión grado 2: 140/90 mmHg o más
- Crisis hipertensiva: más de 180/120 mmHg
En adultos mayores, los médicos a veces aceptan objetivos de presión ligeramente más altos para evitar el riesgo de hipotensión ortostática y caídas.
¿Por qué es peligrosa la hipertensión no controlada?
La hipertensión sostenida daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Las complicaciones más graves incluyen:
- ACV (derrame cerebral): la hipertensión es el principal factor de riesgo
- Infarto al miocardio: las arterias coronarias dañadas se obstruyen
- Insuficiencia cardíaca: el corazón trabaja más y se debilita
- Insuficiencia renal crónica: los riñones se dañan por la presión alta sostenida
- Deterioro cognitivo: la hipertensión aumenta el riesgo de demencia
Cómo medir la presión en casa correctamente
Medir la presión en casa es una herramienta valiosa, pero los errores en la técnica pueden dar lecturas incorrectas. Sigue estos pasos:
- Reposa 5 minutos antes de medir — sentado, con la espalda apoyada
- No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio 30 minutos antes
- Coloca el brazo a la altura del corazón — apoyado en una mesa
- El manguito sobre la piel desnuda del brazo, no sobre la ropa
- No hables durante la medición
- Mide dos veces con 1 minuto de diferencia y usa el promedio
- Registra los valores con fecha y hora — llevar ese registro al médico
Tratamiento no farmacológico
Antes o junto al tratamiento con medicamentos, hay cambios de estilo de vida con evidencia sólida para reducir la presión:
Reducir el sodio (sal)
Limitar a menos de 5 gramos de sal al día (menos de una cucharadita). El sodio está oculto en muchos alimentos procesados: embutidos, conservas, sopas instantáneas, salsas. Leer las etiquetas y preferir alimentos frescos es clave.
Dieta DASH
La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) es el plan alimentario con más evidencia para reducir la presión: rica en frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, granos integrales y proteínas magras. Puede reducir la presión sistólica hasta 11 mmHg.
Actividad física regular
30 minutos de actividad moderada (caminata rápida) la mayoría de los días puede reducir la presión 5-8 mmHg. No es necesario correr — caminar a paso moderado es suficiente.
Peso corporal
Por cada 10 kg de reducción de peso, la presión sistólica puede bajar 5-20 mmHg.
Limitar el alcohol
No más de 1 trago al día en mujeres y 2 en hombres. El alcohol en exceso eleva la presión de forma directa.
Tratamiento farmacológico
Cuando los cambios de estilo de vida no son suficientes, el médico indica medicamentos. Los más usados en adultos mayores son los IECA (enalapril, lisinopril), ARA-II (losartán, valsartán), calcioantagonistas (amlodipino) y diuréticos tiazídicos (hidroclorotiazida).
Puntos clave sobre los medicamentos antihipertensivos:
- No suspenderlos aunque te sientas bien — la presión no da síntomas
- Tomarlos siempre a la misma hora
- Consultar al médico si aparecen efectos adversos — hay muchas alternativas
- Los medicamentos para la presión funcionan mejor junto a los cambios de estilo de vida
Señales de alarma que requieren atención urgente
- Dolor de cabeza muy intenso y súbito
- Visión borrosa o pérdida de visión
- Dificultad para hablar o entender
- Debilidad en un lado del cuerpo
- Presión mayor a 180/110 mmHg
Ante cualquiera de estos síntomas, llama al SAMU: 131 inmediatamente.