Los 4 niveles de dependencia explicados
El IVADEC no entrega un puntaje numérico directo al familiar — clasifica a la persona en uno de cuatro niveles cualitativos según la combinación de limitaciones funcionales y cognitivas detectadas.
Dependencia leve
La persona mantiene su autonomía en la mayoría de actividades básicas. Las dificultades aparecen principalmente en tareas instrumentales más complejas: usar el transporte, manejar dinero, organizar medicamentos o cocinar de forma segura.
Dependencia moderada
Requiere ayuda regular en varias actividades básicas como bañarse, vestirse, preparar alimentos o trasladarse. No puede vivir sola de forma segura. Necesita presencia de un cuidador varias horas al día.
Dependencia severa
Dependencia importante en la mayoría de actividades básicas. La seguridad de la persona depende de la presencia constante de otra persona. Frecuentemente hay deterioro cognitivo asociado que afecta la toma de decisiones.
Dependencia total
Dependencia completa en todas las actividades. Requiere asistencia permanente las 24 horas, incluyendo alimentación, higiene, movilización y control de esfínteres. Frecuentemente asociado a postración o deterioro cognitivo severo.
Qué cambia en la vida diaria según el nivel
Más allá de las categorías formales, lo que más importa a las familias es saber qué significa el resultado en términos prácticos. Esta tabla resume las implicaciones más concretas:
Qué hacer con el resultado
Una vez que tienes el nivel de dependencia, el camino más directo es consultar los beneficios disponibles y comenzar a gestionarlos. El resultado del IVADEC tiene vigencia mientras el estado funcional no cambie significativamente.
Si no estás de acuerdo con el resultado
Es más común de lo que parece. El IVADEC evalúa un momento específico, y si tu familiar estaba pasando por una buena jornada durante la evaluación, puede haber subestimado sus dificultades habituales.
Lleva un registro durante al menos una semana de las actividades en que tu familiar necesita ayuda. Las horas, la frecuencia y el tipo de asistencia requerida son datos valiosos para la reevaluación.
Dirígete a la misma institución que realizó la evaluación inicial y pide por escrito una segunda opinión. Si fue la municipalidad, puedes solicitar que SENAMA regional realice la reevaluación.
Puedes — y debes — estar presente durante la evaluación para aclarar situaciones que tu familiar no recuerde o minimice. Tu perspectiva como cuidador o familiar es información relevante para el evaluador.
Si hay un deterioro significativo posterior a la evaluación — una caída, una hospitalización, un diagnóstico nuevo — puedes solicitar una reevaluación sin esperar el plazo habitual. El nivel puede subir o bajar según la evolución del adulto mayor.
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