¿Qué es la desnutrición en el adulto mayor?
La desnutrición es un estado de déficit de energía, proteínas o micronutrientes esenciales que altera la composición corporal, la función orgánica y el resultado clínico. No se refiere solo al "estar muy delgado" — una persona con obesidad puede estar desnutrida si su alimentación carece de proteínas, vitaminas o minerales esenciales.
En el adulto mayor la desnutrición es especialmente frecuente y peligrosa porque se instala de forma gradual e imperceptible, frecuentemente enmascarada por enfermedades crónicas o atribuida al envejecimiento normal. Para cuando se diagnostica, suele llevar meses de evolución.
Un adulto mayor con sobrepeso puede estar desnutrido en proteínas, vitamina D, vitamina B12, hierro o zinc — lo que se llama "hambre oculta" o malnutrición por deficiencia de micronutrientes. El IMC no detecta este tipo de desnutrición, que requiere evaluación nutricional completa.
Señales de alerta en casa
Estas señales, observables por el familiar o cuidador, justifican una consulta médica para evaluación nutricional:
Causas frecuentes
Pérdida del apetito (anorexia del envejecimiento)
La sensación de hambre disminuye de forma normal con la edad — las porciones se reducen, la saciedad llega antes. Cuando esta reducción es excesiva, produce desnutrición gradual. Los factores que la agravan: depresión, aislamiento social, dolor crónico y medicamentos.
Problemas dentales y dificultad para masticar
La pérdida de dientes, las prótesis mal ajustadas o el dolor al masticar llevan a evitar alimentos sólidos y proteicos (carnes, frutas duras, verduras crudas), produciendo un déficit nutricional selectivo difícil de detectar.
Medicamentos que reducen el apetito
Digoxina, metformina, algunos antidepresivos, antibióticos y muchos otros medicamentos reducen el apetito o producen náuseas. La polifarmacia frecuente en adultos mayores multiplica este riesgo.
Aislamiento social y dificultad para cocinar
Vivir solo, no poder salir a comprar, tener dificultad para cocinar por limitaciones físicas o cognitivas, o carecer de recursos económicos para una alimentación variada son causas sociales frecuentes y subestimadas de desnutrición.
Enfermedades con mayor gasto energético
Cáncer, infecciones crónicas, insuficiencia cardíaca, EPOC y otras enfermedades aumentan el gasto energético y producen inflamación que suprime el apetito — una combinación que lleva a desnutrición rápidamente si no se detecta.
Consecuencias de la desnutrición
- Mayor riesgo de infecciones: el sistema inmune depende de proteínas y micronutrientes. La desnutrición deteriora la respuesta inmunitaria y aumenta el riesgo de neumonía, infecciones urinarias y heridas infectadas.
- Cicatrización deficiente: las úlceras por presión (escaras) son más frecuentes y más difíciles de tratar en pacientes desnutridos.
- Mayor riesgo de fracturas: el déficit de calcio, vitamina D y proteínas acelera la osteoporosis. Ver guía de osteoporosis.
- Sarcopenia acelerada: sin proteína suficiente, la pérdida muscular se acelera. La desnutrición y la sarcopenia se retroalimentan. Ver guía de sarcopenia.
- Deterioro cognitivo: déficit de vitamina B12, folato y otros micronutrientes se asocia a deterioro cognitivo reversible.
- Mayor mortalidad: los adultos mayores desnutridos tienen mayor mortalidad en hospitalizaciones, cirugías y enfermedades agudas que pacientes bien nutridos con la misma condición de base.
Cómo revertir la desnutrición
El tratamiento requiere identificar y tratar la causa subyacente (depresión, problemas dentales, medicamentos) al mismo tiempo que se interviene en la alimentación. Sin ambas cosas a la vez, el resultado es insatisfactorio.
Si el paciente come poco, enriquecer lo que come: agregar aceite de oliva, leche en polvo, huevo o quesillo a las preparaciones habituales sin cambiar significativamente la presentación ni el volumen.
La saciedad precoz del adulto mayor se maneja mejor con porciones pequeñas y frecuentes. Un batido proteico entre comidas puede ser más efectivo que insistir en porciones grandes.
La ingesta aumenta un 20-30% cuando se come en compañía. El aislamiento social es uno de los principales factores de desnutrición — y uno de los más simples de intervenir con apoyo familiar o comunitario.
En casos moderados o severos, el médico puede prescribir suplementos nutricionales orales (tipo Ensure, Fortini u otros) que aportan proteína, calorías y micronutrientes en formato líquido de fácil consumo. Algunos están disponibles a bajo costo en CESFAM para pacientes FONASA.
Una prótesis mal ajustada o el dolor dental son causas tratables y frecuentemente ignoradas de desnutrición. Consultar al dentista y ajustar las prótesis puede transformar la ingesta alimentaria de un adulto mayor.
Al igual que en la sarcopenia, la proteína sola no es suficiente sin el estímulo del ejercicio. Un programa de fuerza adaptado ayuda a que la proteína ingerida se convierta en músculo funcional.
Recursos en Chile
Nutricionista en CESFAM
La evaluación nutricional y el plan de alimentación son gratuitos en el CESFAM para pacientes FONASA. Solicitar derivación al médico tratante ante cualquier señal de desnutrición.
EMPAM — evaluación nutricional
El EMPAM incluye evaluación nutricional (peso, talla, IMC) y aplicación del MNA (Mini Nutritional Assessment) para detectar riesgo de desnutrición de forma gratuita y anual.
Ver guía EMPAM →Sarcopenia — pérdida muscular
La desnutrición y la sarcopenia coexisten frecuentemente. Ver la guía de sarcopenia para el tratamiento combinado de ejercicio y proteína.
Ver guía →Guía del cuidador
El cuidador tiene un rol fundamental en la detección y el manejo de la desnutrición. La guía del cuidador incluye estrategias prácticas para mejorar la alimentación en casa.
Ver guía →¿Tu familiar ha perdido peso sin querer?
Evalúa su nivel de dependencia y conoce los recursos disponibles en Chile.